La salud financiera de una persona no se mide por la cantidad de riquezas que acumula, sino que son diversos criterios los que determinan la salud presente y futura de una economía personal. En esta entrada te contamos qué debes hacer para lograr tener una buena salud financiera.

Lo primero que debes tener claro es que la salud financiera de una persona -o una empresa- no se mide por la regularidad de sus ingresos. Incluso tampoco por la de sus beneficios. Existen distintos ratios -de liquidez, de solvencia, de eficiencia…- que también se deben tener en cuenta.

El objetivo debe ser siempre la libertad financiera. Centrándonos más en las finanzas personales, el objetivo económico de cualquier persona debe ser siempre la libertad financiera. Es decir, conseguir invertir el orden natural del trabajo, dejando de trabajar por dinero y haciendo que tu dinero trabaje por ti.

La clave de la salud financiera está en el equilibrio. La salud financiera reside en poder “lograr, a través de los ingresos que genera una persona, no solo satisfacer por completo sus necesidades, sino ahorrar lo suficiente para poder alcanzar con éxito sus objetivos financieros a largo plazo, mientras, en paralelo, se consigue hacer crecer su economía personal”.

Las emociones influyen en tu dinero. El desarrollo personal influye de manera determinante en tu carrera como emprendedor. Es preciso que trabajes los campos del desarrollo personal antes que nada, tu negocio no crecerá un centímetro más de lo que crezcas tú como persona. Entre las áreas que estudia el desarrollo personal se encuentra la gestión emocional. Si quieres saber más sobre las emociones que te acercan y te alejan del dinero te invitamos a visitar esta entrada.

Ahorrar mucho no significa ahorrar bien. Aunque esto pueda parecer una obviedad, realmente no lo es.

Hace dos semanas compartíamos en este blog una entrada en la que hablábamos sobre la importancia de ahorrar, y algunas claves que te ayuden a hacerlo de la mejor manera posible. A continuación te recordamos algunas:

1. Una de las herramientas más básicas y fundamentales es llevar un control sobre tu economía. Esto significa conocer de manera cierta cuáles son tus balances de ingresos y gastos. También de tus deudas.

2. Diversificar los ingresos también es una forma de ahorrar. Si lo que buscas ahorrando es seguridad, diversificar tus fuentes de ingresos es una manera de asegurar tu economía en tiempos inciertos -como en actual- en los que nada te garantiza que sigas ingresando dinero por la misma única vía que te reportaba dinero.

3. Infórmate, fórmate y adopta los hábitos que te permitan mejorar tu economía. Una vez que encuentres los mejores hábitos para ahorrar y hacer crecer tu economía, incorpóralos y hazlos parte de tu día a día. ¿Algún ejemplo? Negocia siempre que se trate de precios elevados, intenta pagar en efectivo cuando puedas hacerlo, intenta no endeudarte -salvo algunas excepciones-…

4. Entrena tu mirada y gasta de manera consciente. El momento en el que aprendas que cada euro gastado es un euro menos ahorrado te darás cuenta de cuáles son tus verdaderas necesidades y cuál es la mejor manera de satisfacerlas.

En resumen, tu salud financiera es un reflejo de cómo aplicas tu inteligencia financiera en la práctica. Cómo ahorras, cuáles son tus objetivos y qué seguridad tiene tu economía con el objetivo, siempre, de alcanzar la ansiada libertad financiera.

¡Gracias por leer el post y compartirlo!

Puedes leer la fuente de esta entrada en este artículo del Banco Sabadell en el que participó Sergio Fernández.

El equipo de Máster de Emprendedores

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