No te rindas nunca, sobre todo en estos momentos.

Si en enero nos hubieran dicho que un virus iba a cambiar radicalmente nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás, no lo hubiéramos creído.

La situación actual invita a pensar de manera diferente, rediseñar nuestras rutinas y apoyarnos en aquellas cosas que siempre hemos considerado importantes y que siguen a nuestro alcance. Entre ellas, la formación y el aprendizaje.

Pero, ¿cómo puedo seguir formándome en esta situación tan complicada? Por suerte, vivimos en el siglo de la información y formarse hoy en día es más fácil que nunca. ¡Ni siquiera hace falta salir de casa!

Durante estos dos de confinamiento, la lectura se puede convertir en un gran aliado.

En las primeras semanas de confinamiento dimos una gran noticia, ‘Misión Emprender’, libro de Sergio Fernández y Raimon Samsó, ¡alcanzaba su 8ª edición!

Han pasado casi 3 años desde que Raimon y Sergio se aventuraron a recopilar una larga lista de hábitos de emprendedores de éxito en un mismo libro. El resultado: ‘Misión Emprender’, un libro que recoge 70 hábitos de los emprendedores de éxito y que se ha convertido en los últimos años en un referente para todas aquellas personas dispuestas a embarcarse en el mundo del emprendimiento.

En Instituto Pensamiento Positivo compartimos la idea de divulgar y democratizar información valiosa sobre desarrollo personal y profesional y por eso, si todavía no te has leído el libro, aquí puedes echar un vistazo a algunos capítulos del libro que hemos compartido y que puedes leer totalmente gratis.

Además, para celebrar esta nueva edición, compartimos contigo un nuevo capítulo gratis. Esta vez hemos elegido el capítulo número 22: «No te rindas nunca». Un capítulo que puede aportar mucho valor en estos días de incertidumbre donde el pesimismo reina en muchos sitios.

¡Espero que lo disfrutes!

  1. NO TE RINDAS NUNCA

“Muchos de los fracasos en la vida suceden porque la gente no se da cuenta lo cerca que están de tener éxito cuando se rinden”, Thomas Edison.

En el emprendimiento se habla mucho de pasión pero poco de persistencia. Y la pasión sin persistencia no significa nada. Tener una fuerte emoción antes de empezar está bien pero no servirá de mucho si esa emoción no sigue hasta el final. La pasión se necesita y se demuestra en medio de las peores circunstancias. La pasión sostenida juega cada día, nunca se queda en el banquillo. De hecho, es lo único que puede salvarte en esos momentos difíciles.

La pasión se demuestra en los peores momentos, no en los mejores. Estar apasionado cuando la vida ofrece su lado más hermoso, no es pasión, es embelesamiento. La pasión se aplica en todo tiempo y circunstancias. Es a prueba de contratiempos y tiene garantía de por vida. Si no, no es pasión, es más bien una calentura.

Los autores de este libro reconocemos la actitud de las actitudes: no nos rendimos nunca. No abandonamos nunca; de hecho, es una opción que ni se nos pasa por la cabeza. Simplemente nos preguntamos de qué otra manera sería posible aquello que nos proponemos. Y siempre encontramos un modo y un momento adecuados. No es suerte, no es talento, no es cabezonería, es pasión y persistencia.

No abandones tu sueño a su suerte, sólo te tiene a ti.

Quien abandona a mitad de partido nunca sabrá cómo habrían sido las cosas si hubiese resistido ese mal momento y hubiera jugado hasta el final. Luego aparece alguien que retoma el asunto, toma el relevo, y culmina. En realidad, quien abandonó no fracasó, tuvo un gran éxito facilitando el éxito de quien le relevó. Muchas personas abandonan prematuramente abriendo el camino de otras con más pasión y persistencia que siguen hasta el final. Imagina una carrera de testigos pero en la que solo sube al pódium el último relevo.

No hay ningún fracaso hasta que no te retiras de la carrera. No se pierde un partido hasta que no acaba. Solo pierde el que abandona.

El fracaso solo es un resultado provisional, inacabado, a medias… que necesita un hervor más. Nunca sabes cuán cerca estás de lograrlo, pues el único modo de averiguarlo es lográndolo.

¿Y cómo no abandonar? Con más acabativa. Lo importante no es la iniciativa, sino la acabativa, es decir: acabar lo que se empieza. Mucha gente arranca como un Ferrari y se detiene como una mula. Solo tienen iniciativa. Emprender es una maratón, no un sprint, eso significa que hay que dosificarse, mantener el ritmo. Es más importante llegar que ser el primero. Hay demasiadas personas con mucha iniciativa, pero muy pocas con la suficiente acabativa.

¿Y cómo mantener la pasión? Con autodisciplina. La disciplina es un síntoma de pasión por lo que se hace. Se ama tanto que se está dispuesto a hacerlo sin que se necesite una motivación o premio externos. Es hacerlo por el placer de hacerlo más allá de lo que ocurra después. La más alta prueba de amor propio o auto estima es la disciplina. Todo aquel que se comporta indisciplinadamente no se ama a sí mismo, en realidad se desprecia. Si no, ¿por qué es incapaz de mantener una decisión de algo que es a su favor? Si se amase de verdad, se daría a sí mismo lo que desea. No abandonaría, lo cual es negárselo. La auto estima te lleva a hacer lo necesario el tiempo que haga falta. La disciplina te lo puede dar todo y la inconstancia te lo quitará todo.

Para ser un emprendedor no hace falta saber todo lo que hay que hacer, pero si hace falta hacerlo cuando es el momento de hacerlo.

Cuando vengan mal dadas, y eso es casi seguro que pasará, hay dos opciones: buscar culpables y excusarse o rebuscar entre los acontecimientos negativos algo que sea positivo y aferrarse a esa ascua de luz como a un clavo ardiendo. Es lo que se conoce como encontrar lo bueno en lo malo (si es que hay algo que pueda llamarse bueno o malo). El mal emprendedor no lo encuentra y es porque no ha sabido buscar. Si insiste, dará con algo bueno y deseable en medio de la desolación. Es su regalo secreto, lo que le permitirá volver a encender su pasión e iluminar la oscuridad.

Nunca aceptes una pérdida, mejor transfórmala en una ganancia.

En el universo solo hay equilibrio, así que todo acontecimiento negativo se reequilibra con uno positivo, un bien se compensa con un mal, y un avance se sucede a un retroceso. Y es en ese momento que uno se da cuenta de que no retrocedía, sino que tomaba impulso para catapultarse al frente. Y así es siempre: bendice tus crisis, porque son el inicio del cambio que más necesitas.

Tres ideas de poder:

  1. La pasión sostenida te lleva a cualquier parte.
  2. La disciplina es mucho mejor que el talento o el genio.
  3. En todo lo malo hay algo bueno, el regalo secreto.
Hábito: Busca el aprendizaje de todo acontecimiento

Cada vez que pierdas, gana. Convierte en una victoria cada perdida. Ante cada fracaso aparente, busca hasta encontrar algo bueno.

¡Gracias!

Si estás interesado en aprovechar esta situación para seguir aprendiendo y formándote en el mundo del emprendimiento, te recomendamos que visites esta entrada:

Aprender antes de Emprender’

Si estás convencido de que quieres hacer del emprendimiento tu vida, te recomendamos visitar estas entradas en las que te contamos las historias de varios emprendedores de éxito contadas por ellos mismos:

‘Luis Quevedo y cómo aprender del error’

‘Carlos Moro: Emprender con éxito en el sector del vino’

‘Historias de Emprendedores sociales’

El Equipo de Máster de Emprendedores

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