Además del conocimiento necesario para arrancar un negocio, es clave saber cuál es la mejor actitud para emprender. 

Cuando inicias un proyecto de emprendimiento pasas por momentos de todo tipo. Tu estado de ánimo es una montaña rusa en la que un día estás arriba, eufórico y convencido de lo que estás haciendo, y otros en los que estás abajo, paralizado y solo ves la cuesta que te queda por subir. 

Sabemos lo desestabilizante que puede ser y lo solo que te puedes sentir porque también hemos estado ahí.

Y gracias a eso, hoy podemos contarte con qué actitud enfrentarte al emprendimiento, tanto si ya has empezado como si te lo estás planteando:

  • Identificar desde dónde estás tomando las decisiones: desde el miedo o desde el amor. El miedo te hace tomar decisiones para sobrevivir, te mantiene en tu lugar seguro sin riesgos. En cambio el amor te da alas. 
  • Estar dispuesto a ir hacia atrás: no sentirse mal por volver a empezar. Desde ahí puedes hacer las cosas mejor, aprendiendo de la experiencia.
  • Probar, explorar: en el peor de los casos, ¿qué puede pasar? Lo único que tiene un riesgo real es lo irreversible y hay muy pocas cosas que lo son. 
  • Estar abierto al cambio: la vida siempre tiene otros planes y es importante ser capaz de fluir.
  • Saber afrontar la realidad en cada instante: está bien hacer planes pero hay que saber asumir que lo más probable es que no salgan a la primera. Es importante no autoengañarse porque así la incertidumbre desaparece, solo hay realidad. 
  • Estar dispuesto a renunciar a la expectativa: si no sale como querías es que hay una opción mejor. Desapegarse del deseo, del resultado final.
  • Escucha tu intuición, nunca se equivoca.
  • Piensa en lo que ganas más que en lo que pierdes: no dejes que el miedo te paralice.
  • Observar qué dice tu vocecita interna y cuestiónala: sitúate desde fuera y toma consciencia para no repetir patrones. En el momento que te das cuenta, la realidad cambia. 
  • No te agobies por el cómo: cuando tienes el qué, el cómo viene solo. Deja espacio para que salga. Sin agobio, sin presión, sin desesperación. 

En definitiva, confiar en ti, escuchar a tu cuerpo que nunca engaña, y apagar un rato la mente. Si el cuerpo te pide emprender es que tienes que emprender, puedes hacerlo, es tu momento y tienes una misión que cumplir, algo en el mundo en lo que puedes contribuir. 

Esperamos que te hayas sentido menos solo al comprobar que somos más como tú intentando encontrar el equilibrio en esa montaña rusa.

No te pierdas la conferencia entre Sergio Fernandez y Josepe García, donde además de hablar sobre la actitud emprendedora, cuentan anécdotas muy divertidas.

Te esperamos en el próximo post. 

¡Gracias por leerlo y compartirlo!

El Equipo de Instituto Pensamiento Positivo

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